VALUE: After Hours (S07 E39): Forgotten Money and Forgotten Stocks: The Peaceful Portfolio Concept
En un reciente episodio del podcast VALUE: After Hours, Taylor, Tobias Carlisle y Bogumil Baranowski discutieron acerca del concepto de “dinero olvidado” y “acciones olvidadas”, así como su relación con la noción de construir un portafolio de inversiones “pacífico”.
El valor de olvidar: una nueva mirada al portafolio ideal
Bogumil Baranowski compartió una reflexión notable sobre cómo la percepción y la realidad en las inversiones a menudo están desligadas. Según explica, encontrar ese «gap» entre percepción y realidad es en esencia lo que define las oportunidades en el mundo bursátil, ya sea en los extremos de valuaciones bajas o altas.
Para Baranowski, el mejor portafolio no es necesariamente el que obtiene los mayores rendimientos, sino aquel que un inversionista puede mantener sin preocupaciones. Él afirma que prefiere gestionar lo que denomina «dinero olvidado», es decir, capital que no es necesario para gastos inmediatos y que puede invertirse con una visión de largo plazo. «Quiero manejar dinero que el cliente ni recuerde que tiene», declaró.
¿Por qué las acciones olvidadas pueden ser más valiosas?
Baranowski sugiere que dentro de un portafolio de ese dinero olvidado, deberían incluirse también «acciones olvidadas». Estas son acciones de empresas que el inversionista puede dejar en stand by, sin monitorearlas cada trimestre. “¿Puedo olvidarme de esta acción por seis meses, un año o incluso cinco, y confiar en que estará bien? Si la respuesta es sí, es una candidata para mi portafolio”, afirmó. Esta estrategia se aleja diametralmente de la inversión en acciones cíclicas, que requieren una vigilancia constante.
Tobias Carlisle apoyó esta visión y recordó que los activos cíclicos son especialmente exigentes para su monitoreo continuo, mientras que las acciones ganadoras del mercado actual, como las pertenecientes al grupo conocido como «Mag 7», han recompensado más con estrategias de «compra y retención».
Compounding de capital… ¿y también de sabiduría?
Una idea que resonó con fuerza en el episodio fue la mención al concepto de “compounding wisdom” o acumulación de sabiduría compuesta, paralelo al conocido concepto de interés compuesto aplicado al capital. Esta filosofía busca que el proceso de inversión también contribuya al crecimiento intelectual del inversionista. Para Baranowski y Carlisle, elegir acciones que no demandan escrutinio constante permite usar el tiempo para aprender más, pensar estratégicamente y no actuar impulsivamente ante la volatilidad del mercado.
El concepto de Portafolio Pacífico
La esencia del “Portafolio Pacífico” yace en la creación de una cartera que ofrezca tranquilidad. No está construida para reaccionar frente a cada movimiento del mercado, sino para resistirlo. Esto implica seleccionar empresas bien gestionadas, con modelos de negocio sólidos y resilientes—acciones que, simbólicamente, uno puede “olvidar”, pero que siguen trabajando silenciosamente para generar valor.
¿Qué es el “dinero olvidado” en términos de teoría financiera?
Desde la perspectiva de la teoría del comportamiento del inversionista, el “dinero olvidado” puede ser interpretado como un capital que no está sujeto a decisiones emocionales o impulsivas. Esto se relaciona con el concepto de “mental accounting” (contabilidad mental), desarrollado por Richard Thaler, donde las personas clasifican el dinero en diferentes “cuentas” mentales que influyen en su comportamiento de gasto o inversión. Reservar una parte del capital como “intocable” o “fuera de la vista” permite tomar decisiones más racionales y menos reactivas a los caprichos emocionales del mercado.
El análisis: lecciones del enfoque «comprar y olvidar»
Muchos inversionistas institucionales e individuales han comenzado a redescubrir los beneficios del enfoque de «comprar y mantener», especialmente para empresas con ventajas competitivas sostenibles (moats), alta generación de flujo libre de caja y fuertes retornos sobre el capital invertido. Firmas como Microsoft, Apple o Visa han demostrado que mantener posiciones a largo plazo puede ser más rentable (y menos estresante) que estrategias más activas y especulativas.
Esto también tiene implicaciones fiscales: al minimizar el número de transacciones, los inversionistas difieren el pago de impuestos sobre ganancias de capital, lo cual genera también un interés compuesto fiscal, como lo explicaba Warren Buffett en su carta del año 1989.
